De aquí pa allá

Día 6 #ViajeAMí: cortando los lazos

Quién podría imaginar que mi último día de trabajo sería tan triste y decepcionante. A mi Crush le sobra razón en algo: “Esto te sirve para ir cortando lazos”.

A eso de las 7.20 a. m. ya había hecho el contacto con Goya para mi sección de Social Media en su programa y hablé de algo que aprendí de Mandy en el #MargaritaConecta: #ElMarketingQueSeViene. Me gustó, prometí seguir hablando de ello la otra semana.

Pero fui un día improductivo en el #Piso10, llegué y estaba cerrado todo, cerca de las 8 a. m. llegó alguien con llave para entrar. La cafetera estaba quemada así que no podía hacer café, me instalo en mi computador pero no se podía navegar porque no había internet. Escribí el post de ayer desde el cel y por un error de conexión perdí lo que hice y lo tuve luego que rehacer horas después. Lo bueno: José Manuel me llevó a Kaplan y busqué las carpetas de mi solicitud de dólares a Cadivi para estudiar, estaban perfectas. Lo malo: Kaplan fue un velorio por lo que ya he contado de que Cadivi prácticamente no está funcionando y nosotros solo estamos intentando aplicar sin ninguna garantía.

La mañana pasó más o menos rápido y llegó “el compartir”, un ágape que organizaron para despedir el semestre en la DGC y para el cual multaron con Bs. 150 para una tacada. Me enteré tarde, no pude ir a un cajero, no tenía efectivo y por ello no pude poner el dinero. La administración no quiso prestarme, nadie se ofreció tampoco, a los que le pedí no tenían y en fin, prefirieron que no participara a que lo hiciera sin dar al instante si no después, como podía. Era mi último día laboral en LUZ y fue sola en mi PC intentando que una web abriera por la mala conexión y el resto comiendo tacos en un compartir en el que solo Johandry me extrañó.

Creo que nadie cayó en cuenta de que no iba más a la Universidad. Y no voy más, mas que a buscar mis cosas el 18 de septiembre. Tal vez vaya en agosto para no tener que toparme con nadie. El 22 agarro vuelo a Caracas y el 23 a Miami. 

Tomé un taxi durante el compartir, no me quise ni despedir, para qué. Me fui hasta un cajero, pagué el taxi, me bajé en el Café Baralt, almorcé, sí, sola, y me pasé al banco a meter mis carpetas de solicitud a Cadivi.

Corté lazos. Con lo que lloré ya, siento que nada será igual respecto al Piso 10. Crismary y mi Crush, como todos estos meses, estuvieron allí conmigo acompañándome vía WhatsApp. Dejé eso atrás y en casa ya a eso de las 4 p. m. hice maleta y me arreglé las uñas para estar lista para mi viaje a Valencia. Mañana los estudiantes del Diplomado en Marketing Digital de la Universidad Tecnológica del Centro me esperan para hablar sobre Redacción para medios digitales. Eso me entusiasma, me apasiona.

Aprovecharé este finde sola en Valencia para pasear, tomar margaritas exóticas y cenar nachos en Frida Restaurant, dormir desnuda, aprender de mis colegas-alumnos, leer el ebook de Galeano que me regaló mi Crush (es su escritor favorito) y escribir mucho mucho en mi “Charmy Kitty” rosada.

Consiste en sanar a solas en mis microexilios de fin de semana que tengo el lujo de experimentar sin salir del país gracias a mis clases y conferencias fuera de mi ciudad. Btw, mi ciudad en la que no soy profeta. 

En minutos comeré en familia y mi mamá me arreglará el cabello para irme linda a Valencia.

Este #ViajeAMí no puedo cerrarlo sin admitir algo: debo escribir cartas de perdón a unas cuantas personas, empezaré con una carta de perdón para mí misma.

YA 

  

Día 5 #ViajeAMí: Hipertensión emocional

Calentura por dentro y por fuera. Ojalá me estuviera refiriendo a lo sexual

45° C. en Maracaibo con sensación térmica de 50. Sol que podía achicharrar al minuto de exposición, rabia por la ineficiencia y maltrato de una de las organizaciones a la que gracias a Dios ya renuncié y dolor por el despido del 99% de los empleados de Kaplan en Maracaibo gracias a que Cadivi no está funcionando para estudios de Idiomas -y creo que para ningún estudiante- me dispararon la tensión.

Este miércoles que pasó fue mi día 16 del ciclo menstrual y 5 del lunar. Cuartos de luna con estrógeno a mil: me puse tacones, boca  fucsia y cabello wild. Estaba entre peleona-indignada y cariñosa-de-dar-besos-sin-protocolo-a-mi-Crush, ah sí, porque nos vimos y lo pude abrazar y darle la libreta que le regalé con la carta escrita puño y letra adentro,así como el juguete del numeral esférico naranja que le gustó y le heredé. Eso, el cumpleaños de Annya y el compartir con Jéssica alivió el día de altibajos. No almorcé porque no me gustó la comida. Jugué dominó con mi primita chiquita, Jennifer.

Asumo mi error: tanta rabia y tristeza por el mal día y el calorón que pasé mientras hacía cola por un taxi colectivo lo quise olvidar con unas copas de vino que Jéssica me ofreció y yo gustoza acepté porque es nuestro ritual de primas. En efecto me relajaron, pero al final, cuando me levanté del minibar para irme a mi casa se me subió la tensión… Taquicardia, dolor agudo de cabeza que no me dejaba ni ver, sudoración del frío, pulso irregular, mareo y ganas de vomitar.

Llegué a casa y rogué a Carlos Luis agua y 2 pastillas. Arrastrada de malestar me puse la pijama y logré acostarme finalmente… A los segundos estaba yo temblando y llorando desconsolada con la pura idea de que estando sola afuera me llegue a descompensar así y nadie alcance a traerme aunque sea agua. Y pienso en Ysabel, en Crismary, en Leo, en Diego, en mis amigos que se fueron solos :(

Me quedé dormida sin hacer el ritual que me había propuesto. Al final de esta semana espero recuperar la oportunidad y haber completado el restante de estos días. Me dormí llorando, con la cara muy caliente y el corazón súper arrugado. La hipertensión se reflejó en lo físico, pero venía de la más profunda angustia emocional.

Esto me trajo recuerdos yummi

Esto me trajo recuerdos yummi

(via x-three)

Día 4 #ViajeAMí: la perdición me pierde, yo debería perderla a ella
¡Jum! Esas fucking tentaciones que te hacen sucumbir y sentirte débil. Una mujer tan determinada como yo y no tengo voluntad para ignorar la Coca Cola fría y completita en la nevera, que no puede decirle a su madre: "No gracias, a mí dame agua".
Baaaah… las perdiciones, esas cosas que me hacen daño, lo sé, lo tengo reclaro y aún así caigo. Hoy he escuchado mucho a mi cuerpo, a  esas zonas que una vez lucieron tan bien pero que por culpa de mi rico pero inadecuado comer y beber ya no lucen tan tan bien. Le envidio la fuerza a mi crush, que sí, él tan adicto como yo, sí pudo decirle “no” al refresco, mejor, a la Coca Cola.
Antes de que las perdiciones te pierdan tenés primero vos que hacer los velorios correspondientes, asumir la pérdida de esa perdición que te gusta pero que te jode la vida. Ser valiente.
Aplica para todo.
Yo hoy quiero referirme a comida, a bebidas y a personas… las primeras que alimenten no solo que te diviertan y las segundas que te sumen no solo es para tenerlas cerca. Sí, suena como utilitario, pero es que como decía Marga: “Lo que no suma, eventualmente resta”.
La Coca Cola, al igual que las bebidas alcohólicas, son calorías vacías, azúcar intravenoso, grasa y celulitis líquida, directa a las zonas de retención. Quiero que llegue el día en el que pueda decir: “Hola, mi nombre es Grissel Montiel y tengo 365 días sin tomar refresco” *suenan los aplausos*. Why nooooooot?
Y cuando ese día llegue, podré celebrarlo con gente que realmente merezca estar cerca de mí. Silvia siempre me dice que en la vida vamos en bus y sus asientos lo llena gente que por equis o ye necesita aportar algo en tu vida, pero que algunas de esas personas apenas dura una cuadra y a la próxima parada se baja, otros viajan un tramo más importante, pero igual tienen una parada y bajan, pero que hay gente que pasa la mayor parte de tu trayecto en vida contigo, en el bus. Todos son necesarios. Cumplen etapas. Ya hay gente que se ha bajado de mi bus y no los he vuelto a ver, otros, se bajaron en una parada y unos años después le sacaron la mano a mi bus y se volvieron a subir en otra, otros desde que recuerdo, han estado allí, asumiendo el trayecto conmigo. A todos, desde este espacio de reflexión, les doy las gracias…
No me resentiré con los que ya han decidido bajarse y no sé dónde están ni si volverán. Yo también he bajado adrede de muchos buses y la razón principal es que he detectado que resultaron ser personas tóxicas, perdiciones que me perdían y ese ejercicio de no ser yo una perdición para nadie, pero tampoco permitir que nadie lo sea para mí, es una constante.
He sentido mucho dolor y ansiedad cuando tengo que dejar algo que como la droga da placer pero daña, admito que se me hace últimamente más fácil con las personas, pero quisiera tener esa misma voluntad con la Coca Cola. Vamos, metan en esa botella de Coca Cola que simboliza mi máxima perdición todas las hamburguesas, perros calientes, pizzas, margaritas y empanadas fritas de Maracaibo y el mundo. Quiero comer más sano, sentirme más fuerte„ ágil, oxigenada, tener mejor piel y mejor salud en general. Es un tema de autoestima, de entender que yo con todo lo que amo a otros no sería capaz de hacerles daño alterando su salud con porquerías que les obligue a ingerir ¿Por qué lo sigo haciendo conmigo si de verdad me amo?, es hora de decir ¡Alto!
Obvio que no me verán haciendo panquecas de harina de almendra con mantequilla de maní casera pero aunque sea puedo empezar reduciendo la chatarra para solo los fines de semana. Por algo se empieza. Pero tengo que empezar. El cuerpo me está pasando factura y no me perdonaré haberle hecho daño pudiendo evitarlo. En serio, el cuerpo habla ¿lo han escuchado? antes de que la perdición los pierda, hagamos un trato con nosotros mismos de perderla nosotros a ella.
YA



 

Día 4 #ViajeAMí: la perdición me pierde, yo debería perderla a ella

¡Jum! Esas fucking tentaciones que te hacen sucumbir y sentirte débil. Una mujer tan determinada como yo y no tengo voluntad para ignorar la Coca Cola fría y completita en la nevera, que no puede decirle a su madre: "No gracias, a mí dame agua".

Baaaah… las perdiciones, esas cosas que me hacen daño, lo sé, lo tengo reclaro y aún así caigo. Hoy he escuchado mucho a mi cuerpo, a  esas zonas que una vez lucieron tan bien pero que por culpa de mi rico pero inadecuado comer y beber ya no lucen tan tan bien. Le envidio la fuerza a mi crush, que sí, él tan adicto como yo, sí pudo decirle “no” al refresco, mejor, a la Coca Cola.

Antes de que las perdiciones te pierdan tenés primero vos que hacer los velorios correspondientes, asumir la pérdida de esa perdición que te gusta pero que te jode la vida. Ser valiente.

Aplica para todo.

Yo hoy quiero referirme a comida, a bebidas y a personas… las primeras que alimenten no solo que te diviertan y las segundas que te sumen no solo es para tenerlas cerca. Sí, suena como utilitario, pero es que como decía Marga: “Lo que no suma, eventualmente resta”.

La Coca Cola, al igual que las bebidas alcohólicas, son calorías vacías, azúcar intravenoso, grasa y celulitis líquida, directa a las zonas de retención. Quiero que llegue el día en el que pueda decir: “Hola, mi nombre es Grissel Montiel y tengo 365 días sin tomar refresco” *suenan los aplausos*. Why nooooooot?

Y cuando ese día llegue, podré celebrarlo con gente que realmente merezca estar cerca de mí. Silvia siempre me dice que en la vida vamos en bus y sus asientos lo llena gente que por equis o ye necesita aportar algo en tu vida, pero que algunas de esas personas apenas dura una cuadra y a la próxima parada se baja, otros viajan un tramo más importante, pero igual tienen una parada y bajan, pero que hay gente que pasa la mayor parte de tu trayecto en vida contigo, en el bus. Todos son necesarios. Cumplen etapas. Ya hay gente que se ha bajado de mi bus y no los he vuelto a ver, otros, se bajaron en una parada y unos años después le sacaron la mano a mi bus y se volvieron a subir en otra, otros desde que recuerdo, han estado allí, asumiendo el trayecto conmigo. A todos, desde este espacio de reflexión, les doy las gracias…

No me resentiré con los que ya han decidido bajarse y no sé dónde están ni si volverán. Yo también he bajado adrede de muchos buses y la razón principal es que he detectado que resultaron ser personas tóxicas, perdiciones que me perdían y ese ejercicio de no ser yo una perdición para nadie, pero tampoco permitir que nadie lo sea para mí, es una constante.

He sentido mucho dolor y ansiedad cuando tengo que dejar algo que como la droga da placer pero daña, admito que se me hace últimamente más fácil con las personas, pero quisiera tener esa misma voluntad con la Coca Cola. Vamos, metan en esa botella de Coca Cola que simboliza mi máxima perdición todas las hamburguesas, perros calientes, pizzas, margaritas y empanadas fritas de Maracaibo y el mundo. Quiero comer más sano, sentirme más fuerte„ ágil, oxigenada, tener mejor piel y mejor salud en general. Es un tema de autoestima, de entender que yo con todo lo que amo a otros no sería capaz de hacerles daño alterando su salud con porquerías que les obligue a ingerir ¿Por qué lo sigo haciendo conmigo si de verdad me amo?, es hora de decir ¡Alto!

Obvio que no me verán haciendo panquecas de harina de almendra con mantequilla de maní casera pero aunque sea puedo empezar reduciendo la chatarra para solo los fines de semana. Por algo se empieza. Pero tengo que empezar. El cuerpo me está pasando factura y no me perdonaré haberle hecho daño pudiendo evitarlo. En serio, el cuerpo habla ¿lo han escuchado? antes de que la perdición los pierda, hagamos un trato con nosotros mismos de perderla nosotros a ella.

YA

 

Necesito de esto en mi vida 

Necesito de esto en mi vida 

(Source: expressiveexperience, via nekrolady)

 
Qué bello ese chaaaamo *_*

 

Qué bello ese chaaaamo *_*

(Source: burrrr-ee)